viernes, 6 de junio de 2014

Que buen sueño, la puta madre. No te lo creo que haya sido tan copado, que lo haya interrumpido el despertador, que lo haya contado vía whatsapp sin haber desayunado (para que se cumpla, según los ritos paganos de una de mis mejores amigas), que sucediera en algún lugar de Francia, qué el pibe me tratara tan amorosamente, que me haya arrastrado hasta el laburo y la rutina me lo haya pisoteado hasta hacerlo añicos. No te lo creo.