lunes, 17 de septiembre de 2012

Mezcla de sensaciones. Una buena noche de sexo, fríamente calculada, con los ingredientes que hace rato quería agregar y bueno, la pasé lindo pero andaba más cachonda que nunca y no me alcanzó. Además en un momento me puse de mal humor porque el chabón había acabado antes que yo, no quería coger de nuevo, no me fue a comprar una birra y no contento con todo eso insistía en mirar una película. Lo traté tan como el orto que se empezó a vestir y me dijo que se iba. Cuando se pone serio, su cara me rompe el corazón. Así que me arrepentí inmediatamente y le quise hablar pero él no me quería escuchar, ni siquiera se quería sentar al lado mío a charlar. Cuando se pone frío, distante, cara de orto, me da “miedo”, se ve tan superado, capaz de dejarme llorando y rogando y no inmutarse ni un poco. Logré que se sentara al lado mío pero duro, con el cuerpo apuntando hacia el frente, sin dignarse a mirarme y yo dando explicaciones pelotudas y él diciéndome todo bien todo bien y yo pensando este pibe no entiende lo que le digo. Estamos hablando de cosas diferentes. Se me secaba la boca, modulaba como el orto, ni siquiera podía tragar saliva. No lo convencí, se paró y encaró para la puerta y ahí me tuve que parar en frente y pedirle, exponerme y decirle que quería que se quedara un rato aunque sea, hasta que me duerma, si queres y después te vas y lo abracé pero él no me devolvió el abrazo. El muy puto apenas posaba sus brazos sobre mí, con desgano y yo la puta madre, no seas forro, cortala, no me la compliques. No me abrazó, solamente me dijo Bueno. Masticó alguna puteada y se fue al baño. Tardó bastante y yo me hice la película del pibe en el baño pensando qué carajo estoy haciendo, no me voy a bancar mas las forradas de esta mina y tomando la decisión de salir del baño directo a la puerta principal, sin siquiera avisarme. Pero no, el pibe se puso cómodo y se tiró en la cama a ver la bendita película.