miércoles, 29 de agosto de 2012

J sueña con nuestra abuela. Se despide. En el sueño la sabe muerta y por eso llora desconsolada y la abraza con ganas.

Cuando vivía en Buenos Aires tenía miedo que mi abuela muriera y yo no pudiera despedirla. Al final le pasó a mi hermana más chica. Un ciclo sin cerrar te lleva a eso. A soñar repetidamente, a pensar demasiado en los hechos. Nosotros la vimos muerta, fría, en un cajón que se cerró para siempre. Dolió como la mierda, sí, pero cerramos algo que J no, y a los 19 años hay recursos con los que no se cuentan para afrontar las cachetadas de la vida.