jueves, 9 de febrero de 2012

Ayer fue el cumpleaños de una de mis mejores amigas, quien increíblemente decidió embarazarse y venderse al equipo de las “santas madres”.

Teléfono mediante, estuvimos cerca de media hora charlando y riéndonos y fue como si la hubiera visto ayer y no hace un año; como si viviera a una cuadra de mi casa y no en La Plata.

La magia, la conexión instantánea. La extraño mucho.