viernes, 2 de septiembre de 2011

Un viernes un toque mala onda

Si no fuera por la terapia ¿a quién habría puteado hoy?

A mi novio que se va a vivir a la loma del orto y no se le cae un mensaje ni de casualidad. La última vez que discutimos lo acusé de desamorado.

A mis inminentes 28 que vienen con colesterol alto bajo el brazo y un reloj biológico que se sale de la vaina.

*

Y como estoy al pedo releí mi historieta con el oriental y has recorrido un largo camino, darling… Me causó mucha gracia encontrarme con esto:


Después de bardearlo como lo bardeé, el chino me dijo que era una negra jodida y que no quería lastimarme pero que se las manda. A la noche me mandó un par de mensajes diciéndome que él también iba a salir (nosotros salimos adelantando el cumple de A) y que a las 4AM nos encontrábamos en su casa. A esa hora yo ya tenía un pedo catatónico y no era la única. El oriental me llamó y me habló con la lengua pesada, en un idioma desconocido. Quedamos en que me pasaba a buscar y nunca apareció, así que tomé un taxi directo a mi casa – previa caída en pleno centro -. Me volvió a llamar más en pedo todavía, me pasó a buscar y el viaje de 6 cuadras fue una película argentina. Los dos totalmente alcoholizados pero con efectos contrarios: yo tirada en el asiento, muda, tapándome los ojos durante todo el trayecto; el chino hablándome a los gritos, a mil, entendes, entendes? Responder un sí era un esfuerzo sobrehumano. En ese estado apenas llegué me tiré en la cama y llegó la madre (?) y de pedo escuché que me llamó por el nombre correcto. Se fue y tirados los dos en la cama, empezó el horror show. El chino me dijo “a” y exploté en llanto. Mal. Totalmente angustiada. Hasta terminé diciéndole Me siento muy sola y llorando a moco tendido. Muy triste. No sé si antes, durante o después, el oriental en su estado de embriaguez mil me dijo un montón de cosas y con un énfasis! que no me quedó otra que creerle.