viernes, 5 de agosto de 2011

Del baúl de los recuerdos


Tiempo perdido,
lágrimas derramadas,
energía desperdiciada.
Tanto tiempo perdido buscando ser perfecta, agradar, gustar, ser querida.
Como si ser "perfecta" significara amor incondicional.
Me dí cuenta tarde.
Cuando me descubrí imperfecta, me quise más.


Lo habré escrito allá por el 2009, en plena recuperación del peor año de mi vida. Costó remontar y sobre todo dolió abrir los ojos. La mochila de exigencias – propias y ajenas – se me hizo insoportable y exploté: en llanto, en tristeza, en hartazgo. Estoy llena de fantasmas y miedos y aunque el de la perfección ya no está, todavía la sigo remando.