lunes, 2 de mayo de 2011

Es fácil subirse a mis vagones, lo difícil es resistir los sacudones ♪

El sábado el chino me invitó a su casa y terminé llorando por mi situación de estanco y bloqueo mental + SPM. Odio ponerme a llorar delante de los pibes que me cojo y que no son mis novios. No da, no hay la suficiente confianza para eso: sí para ponerme en bolas pero no para llorar, que puta. La cosa es que después nos fumamos uno, me hizo mimos y dijo un par de pavadas que me hicieron reír. No me gusta sentirme así, no me gusta estar mal y que se me note. El pibe tiene ojo clínico: me sacó la ficha al toque. “Cuanta atención necesitas?” el 150% “Sos demandante” pero igual me abraza, me besa y me calma. Quizás suene enfermo pero es el padre que nunca tuve. Así como me cuestiona, me dice cosas lindas.

Aclaración: volvió el chino. Sí, la misma sarasa de siempre, ni yo me la creo y blablabla. Lo sé.

*

“Haceme feliz, chiquito. Te adoro” le digo a mi mini-vibrador.