miércoles, 13 de abril de 2011

Hacía tanto que no me levantaba temprano y salía a la calle a cagarme de frío. San Martín a las ocho de la mañana está desierta. No sale el sol, apenas se asoma detrás de las montañas nevadas como para recordarnos que es de día.
Viento, frío, oscuridad, odio estas mañanas. Me traen malos recuerdos.
El frío no solo te curte la piel, también te envejece el alma.