martes, 11 de enero de 2011

{anoche}

Van a ser las 23:30 y estoy mirando una vieja cocainómana que se perforó el tabique en “Residentes”. Esta no era mi primera opción, aclaro, no me quedó otra.

Todo empezó poco más de una hora atrás. Después de cenar me tiré a leer una THC vieja esperando un mensaje suyo. Empecé a aburrirme, encendí la televisión y estaba este programa a pura víscera y sangre y gritos. Puse mute, cerré los ojos y empecé a hacer eso que yo sé. Divagué pensando en las gacetillas que no subí, en el posible viaje, en la plata que no me alcanza y perdí el ritmo. Recomencé y al poco tiempo volví a desconcentrarme. Abandoné el juego, resignada.

Volumen on, cabeza fría y el celular sigue sin sonar.