viernes, 26 de noviembre de 2010


Seis meses no son nada con tus diez años de noviazgo.
Seis meses no son nada con mi año - apenas un año - de lágrimas y dolor.
Seis meses de presente no son nada si insistimos con llevar nuestro pasado en la mochila.

Quizás porque quise creerte pero no pude, elegí la melodía que más te lastimaba esperando que, a fuerza de recuerdos y dolor, me dijeras la verdad.

¿Qué vas a poner? preguntaste desde la cocina. Me asomé y estirando la mano, te invité a bailar.

No basta sólo con una vida para odiarte como yo te pude amar sonaba detrás. En medio de un fuerte un abrazo, te arrastre hasta living. Los ángeles anuncian la venganza. La nuestra, la tuya y la mía. ¿O acaso esta aventura no es eso? Una venganza contra ella, la que recordás cada vez que te emborrachas y pedís que te vaya a hacer compañía porque no querés estar solo. No es un “quiero estar con vos”, es un “no quiero estar solo”. Hiriente pero sincero.

Tu aliento en mi oído, amagaste una frase que nunca se verbalizó.
Pensabas pero no decías.

La triste melodía asesina de un corazón, perdido en algún bar. Tu historia.
Te fuiste como el sol en un día gris y en la soledad nos vamos a encontrar...

Pensé algo que decir que fuera capaz de desencadenar una catarata de verdades. ¿Por qué estas conmigo? me preguntaste minutos antes. No pude responder y como buena cobarde te devolví la pregunta. Tampoco respondiste.

Abrazados en el medio del living, bailando torpemente, la respuesta se repetía musicalmente. Venganza ♪