martes, 26 de octubre de 2010

El sábado fui a navegar con un flaco que llegó hace poco y como tenemos una amiga en común le hice la gamba. Resultó ser un delirante que se bajó dos petacas antes y durante la travesía, que arriba del barco se pidió un whisky y empezó a portarse como un cachivache y no sólo jodió durante toda la travesía – a la guía, al resto de los pasajeros, a mí – sino que después le pintó transarme. No me agarran más.

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A la noche lo vi 7 minutos (como mucho) a J por cámara porque tardó los 53 restantes en instalarla.