martes, 7 de septiembre de 2010

Por más que lo intente la cocina nunca será lo mío….
Pobres mis futuros hijos, qué van a comer, quien los va a esperar con la comida hecha, quien nos va a cocinar. Ni siquiera van a tener padre. Qué van a hacer mis adorados Evaristo, Juan Cruz y Haroldo cuando descubran que la madre los ama pero tiene el pequeño defecto de cocinar poco y nada? Cuándo descubran que además de inútil en ese campo, es poco voluntariosa? Pediré comprensión absoluta y estoy segurísima que se van a enganchar con minas que sean re Utilísima, onda esas que – dicen – que “cocinar es un acto de amor” y toda esa farsa, porque pobres “mi mamá nunca nos cocinó así” y “vos te tomas el trabajo de cocinarme tan rico” y asunto terminado: la perra cocinerita los tendrá en la palma de su mano usando mi incapacidad culinaria en su beneficio.