miércoles, 22 de septiembre de 2010

Entro al kiosco de siempre, al que voy desde que tengo 15 años más o menos. Los tipos me conocen de memoria, me vieron crecer (?) y el chabón se toma esa confianza de mirarme con cara extraña, sin disimulo, no escucha lo que le pregunto. Repregunto pero el muy forro sigue mirándome a los ojos. Sí señor, estuve llorando y no me lavé la cara siquiera. Estuve llorando hora y media y mañana es mi cumpleaños. Contento? Ahora dame el paquete de cigarrillos que te estoy pidiendo desde que entré.