lunes, 9 de agosto de 2010

Un día del niño del 92’

Se iba mi abuelo después de un largo sufrir. 18 años desde aquella tarde y acá estamos, acordándonos de sus chanchullos y su debilidad por las mujeres del prójimo. Creo que no me equivoco al pensar que de los primeros hombres de mi vida, Juanito fue el único que me quiso con incondicionalidad, el que – de estar vivo – me seguiría queriendo, apoyando y ayudando a pesar de todo. El amor de un padre que en teoría debería ser así, lo recibí de mi abuelo. Me quiso de verdad.
Por un lado mejor que se fue – y no puedo ser tan egoísta de quererlo en este mundo sólo para mi beneficio emocional – porque si viera como están las cosas hoy dentro de la familia, la infelicidad de todos sus miembros, los problemas y las mentiras, se moriría otra vez pero esta vuelta no de cáncer, sino de tristeza.