domingo, 4 de julio de 2010

Un fin de semana del orto que fue siempre en picada. Es como si me hubieran caído encima - así todo junto, tan de golpe - meses y meses de soledad. No es que no lo sepa (lo tengo bien claro) pero estos dos putos días me acribillaron con recuerdos y necesidades.
Llegué al punto de sentir necesidad, la puta madre.
Necesito y no hablo de coger.
Necesito contacto físico, expresiones de cariño. Cosas tan simples como que me abracen fuerte; me acomoden el flequillo suavemente, al pasar; me acaricien el brazo durante una charla; me hagan mimos en el pelo mientras me duermo...
Un poco de algo.


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También tengo necesidades de otro tipo y ahora hablo de coger, pero estamos en horario de Protección al Menor así que lo dejamos para la próxima.