martes, 20 de julio de 2010

Estaba en el baño de mi casa con mi cajita de maquillaje y era un baño gigante porque había un tipo que era mi psicólogo (y como estaba apurada, teníamos la sesión ahí, yo hablaba mientras me maquillaba) y sus dos hijas chiquitas; y otras personas hablando. Un quilombo.
No había empezado a pintarme siquiera cuando entre toda esa gente, aparece G. Me dice que le mire la cara porque tiene la nariz golpeada – o algo así – lo miro y le digo que no es nada. Como no lo esperaba, yo miraba de reojo mi pinta y me quería matarrr.
En eso el gordo se me viene encima y me dice Dame un beso y yo, sorprendida y molesta - porque iba a ser la 1º vez que transábamos - le digo Acá, adelante de todos? , dice, ahora y me empieza a tirar picos. Obviamente no me importaba que estuvieran todos ahí, yo me lo hubiera transado igual pero no me había lavado los dientes, tenía sabor a café en la boca, cero make up, flequillo despeinado. Así, no. Con esta pinta, no.
Mientras le corría la cara, pensaba que podía sentirse rechazado y no quería eso porque la verdad era Loco, no puedo darte un beso en estas condiciones. Y fiel a mi estilo me le cuelgo del cuello y le digo No puedo, no me lave los dientes muerta de vergüenza y de ganas de romperle la boca, rogando que el chabón me dijera No me importa, te lo doy igual.
Colgada del cuello de G, puteándolo por lo bajo porque se le ocurría darme bola recién ahí y así pero agradeciendo que fuera un exhibicionista capaz de transarme delante de tanta gente, me despertó el maldito despertador.